jueves, 14 de enero de 2010

Una noche de insomnio... (Pepa Ortiz)


Salió por la tarde y se encontró con una calle bulliciosa donde todos los caminos se confundían en rodeos y calles tortuosas.
Se quitó el polvo de los zapatos y entró en el primer bar que encontró. Eligió la barra para sentarse y le pidió al camarero un wisky. De reojo miró el lugar y se sintió solo.
En una mesa había una pareja. Ella llevaba un tatuaje cerca del pecho. Le costaba mantenerse despierta, su cabeza daba tumbos de un lado a otro, pendiente de desplomarse en cualquier momento. Él también tenía un tatuaje pero no la quería. En la otra mesa había un tipo raro que escribía notas en una servilleta mientras se colocaba con un porro.
El sitio más solicitado era el de las máquinas. Una monedita en la ranura y estás perdido.
Ésto es peor que el insomnio, un descanso para mis largas noches en vela, pensó. Y se sintió fuerte. Se pidió otro wisky y pensó que como no tenía nada mejor que hacer se acercaría a hablar con el tipo raro que escribía en las servilletas.
Le temblaba el pulso y éso hacía que los hielos tintineasen como campanillas que delataban su osadía. Y entró a matar:
¿ Qué haces?. ¿ Qué escribes?. Buscaba pelea, alguien que pagara sus noches en blanco.
Pero no funcionó. El tipo resultó ser una persona agradable de los que te invitan a la última copa y te cuentan con pelos y señales los secretos de su vida.
Resultó ser escritor, de ésos que les coge la inspiración por las solapas a las 3 am y los arrastra al bar más cercano. Y allí encuentra la musa, entre el olor a cerveza de barril barato y de sueños rotos.
Nos hicimos amigos. Me prometió un libro. Y me sentí importante.
Y pude leerme, una y otra vez, y me reconocía en Miguel Alcántara, un tipo atormentado por el imsomnio que un día casi le lleva a quitarse la vida, pero por pereza se tiró a la calle y se metió en el bar más cercano quitándose antes el polvo de los zapatos.
                                                                                                                     Pepa Ortiz

martes, 12 de enero de 2010

Luna y Mar


Hay un claro en la arena
junto a mis pies de algas
caracolas que envuelven
el llamado del mar.


Deja que le acaricie
los labios al silencio
que mis huecos se inunden
con la luz de tu sombra.


¿no has visto a la marea
tomarse de la mano
con la luna?

domingo, 3 de enero de 2010

No me sigas....

No me sigas. Escucha:
no me escuches. Arranca                        
las hojas del cuaderno,
hunde este libro
en el agua. No busques
mi rastro en el papel.


Suelta el lazo. Desata
el nudo que te ahoga. Desanuda
la soga que nos une. Pierde
el hilo. Es sencillo
olvidar, créeme.
No me creas.


No vayas por los barrios que yo piso.
No persigas mis huellas.
Borra la dirección de mi derrota.


No sigas otros pasos
que tus pasos. Escucha:
no me hagas caso. Entiende
lo que yo quiero. Enciende
tu propio incendio.


José Fernández de la Sota

jueves, 31 de diciembre de 2009

Feliz año 2.010

Un sabio dijo:
La riqueza de un humano se mide por la cantidad y calidad de los amigos que tiene.
Gracias por ser parte de mi fortuna.


¡¡¡ Feliz Año 2010 !!! 


miércoles, 30 de diciembre de 2009

Quiero un hipopótamo para Navidad... (y me lo regalaron)


Quiero un hipopótamo para Navidad.
Sólo un hipopótamo me satisfará.
No quiero muñecas, no quiero cachibaches como el Tinker Toy;
quiero un hipopótamo para jugar con él y disfrutarlo.

Quiero un hipopótamo para Navidad.
No creo que Santa Clós se moleste, ¿verdad?
No tendrá que usar el tiro mugroso de nuestra chimenea:
que lo meta por la puerta de enfrente,
que es lo más fácil de hacer.

Ya me imagino la mañana de Navidad,
que voy a bajar las escaleras
y, ¡oh, gozo!, ¡qué sorpresa!,
cuando abra los ojos
para encontrarme a mi héroe hipopótamo parado allí

Quiero un hipopótamo para Navidad.
Sólo un hipopótamo me satisfará.
Nada de cocodrilos, cero rinocerontes:
sólo me gustan los hipopótamos
y a los hipopótamos les gusto yo también.

Mamá dice que el hipopótamo me tragaría, pero resulta
que la maestra dice que el hipopótamo es vegetariano.

Hay mucho espacio en nuestro garage de dos coches:
allí lo alimentaré y lo lavaré y le daré su masaje.

Ya me imagino la mañana de Navidad,
que voy a bajar las escaleras
y, ¡oh, gozo!, ¡qué sorpresa!,
cuando abra los ojos
para encontrarme a mi héroe hipopótamo parado allí

Quiero un hipopótamo para Navidad.
Sólo un hipopótamo me satisfará.
Nada de cocodrilos, cero rinoceronteses:
sólo me gustan los hipopótamoses
y a los hipopótamos les gusto yo también.


Para esos amigos que siempre estan ahi...

Algunas veces encuentras en la vida
una amistad especial:
ese alguien que al entrar en tu vida
la cambia por completo.


Ese alguien que te hace reir sin cesar;
ese alguien que te hace creer que en el mundo
existen realmente cosas buenas.



Ese alguien que te convence
de que hay una puerta lista
para que tú la abras.

Esa es una amistad eterna…

Cuando estás triste
y el mundo parece oscuro y vacío,
esa amistad eterna levanta tu ánimo
y hace que ese mundo oscuro y vacío
de repente parezca brillante y pleno.

Tu amistad eterna te ayuda
en los momentos difíciles, tristes,
y de gran confusión.



Si te alejas,
tu amistad eterna te sigue.


Si pierdes el camino,
tu amistad eterna te guía y te alegra.

Tu amistad eterna te lleva de la mano
y te dice que todo va a salir bien.

Si tú encuentras tal amistad
te sientes feliz y lleno de gozo porque no tienes nada de qué preocuparte.

Tienes una amistad para toda la vida,
ya que una amistad eterna no tiene fin.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Prohibido Prohibir



No se puede prohibir, ni se puede negar
el derecho a vivir, la razón de soñar...
No se puede prohibir, el creer ni el crear,
ni la tierra excluir, ni la luna ocultar...
No se puede prohibir, ni una pisca de amor,
ni se puede eludir que retoñe la flor...
Ni del alma el vibrar, ni del pulso el latir,
ni la vida en su andar... No se puede prohibir.

No se puede prohibir, la elección de pensar
ni se puede impedir, la tormenta en el mar...
No se puede prohibir, que en un vuelo interior
un gorrión al partir, busque un cielo mejor...
No se puede prohibir, el impulso vital,
ni la gota de miel, ni el granito de sal...
Ni las ganas sin par, ni el deseo sin fin
de reir, de llorar, no se puede prohibir.

No se puede prohibir, el color tornasol
de la tarde al morir, en la puesta de sol.
No se puede prohibir, el afán de cantar,
ni el deber de decir lo que no hay que callar...
Sólo el hombre incapaz de entender, de sentir
ha logrado, al final, su grandeza prohibir,
y se niega el sabor y la simple verdad,
de vivir en amor y en total libertad...
Si tuviese el poder de poder decidir...
Dictaría una ley... ¡Está prohibido prohibir!